Respeto a la universalidad y al pluralismo;
Imparcialidad, ofreciendo en todo igualdad de oportunidades.
En términos de la articulación concreta de los temas moralmente relevantes esto se podría establecer en cinco grandes áreas:
Respeto y dignidad de la vida humana.
Protección y promoción de los derechos de las personas asistidas.
Protección a las personas con mayor vulnerabilidad.
Organizaciones éticas.
Defensa y protección del medio ambiente.
La Orden respeta, promueve y defiende la vida humana en todas las fases y condiciones de su existencia.
Principio y fin de la vida. La Orden respeta la vida humana desde su comienzo hasta su fin natural al intervenir con las ayudas tecnológicas que la ciencia pone a disposición hoy para su protección. Al rechazar tanto el aborto voluntario como la eutanasia, está atenta a las personas que toman esta decisión y a sus familiares, con el fin de poder ayudar a las personas en cualquier circunstancia. Hoy existen medios para prevenir estas situaciones límite. En la realidad del final de la vida o ante enfermedades incurables, se debe prestar gran atención al respeto de la voluntad del paciente (voluntades anticipadas de tratamiento) y al acompañamiento al final de la existencia a través de programas como los cuidados paliativos o similares.
Los avances en los métodos y posibilidades de reproducción, así como la diversidad familiar en muchas de nuestras sociedades, merecen una atención cuidadosa y de respeto, con el fin de poder ofrecer pautas de ayuda y criterios éticos que acompañen estas nuevas realidades.
Ética del tratamiento. La Orden promueve todo esfuerzo en el cuidado y atención de las personas, empleando todos los tratamientos y recursos disponibles. En el ámbito clínico, recordamos en particular, los trasplantes de órganos, los cuales hay que favorecer aumentando la «cultura de la donación» en nuestros Centros. Dicha