Remuneración. La enseñanza social de la Iglesia considera el salario como la verificación específica de que existe justicia social en las relaciones laborales. Pero aparte de la remuneración específica existente, debemos permanecer abiertos a una actitud real de compromiso para mejorar las condiciones financieras y sociales de nuestros trabajadores.
Reconocimiento. Además de un buen proceso de selección y evaluación del personal, es clave hacer un buen acompañamiento de las personas a lo largo de su trayectoria profesional. En un contexto donde se trabaja con la limitación, el dolor, la exclusión, tenemos que ayudarnos mutuamente para disponer de herramientas y dinámicas que nos ayuden a mantener el compromiso en la misión. Además de los aspectos de remuneración, condiciones de trabajo, etc., es importante favorecer las políticas de reconocimiento de las personas, de forma individual y/o como colectivos. En la Orden las personas, colaboradores y hermanos, constituyen el elemento esencial para poder llevar a cabo los objetivos y misión de la organización.
Los Centros de la Orden, con el fin de garantizar ser organizaciones éticas, deben favorecer y tener presentes algunos temas como:
■ Disponer de sistemas de información interna y externa que garanticen el correcto rendimiento de cuentas. Ello bajo los principios de honradez, humildad y transparencia.
Articular mecanismos de detección de situaciones de conflicto ético, asistencial o no asistencial, para abordarlas y orientarlas correctamente.
■ Abordar con criterios éticos los posibles conflictos de interés que puedan darse, tanto en las relaciones internas como en las externas.
■ Actuar con principios éticos en sus relaciones comerciales, acuerdos, convenios y demás interacciones, con sus proveedores, entidades o grupos con quienes establezca algun tipo de acuerdo o colaboración.
■ Favorecer la formación actualizada y la promoción de la cultura ética en los hemanos y colaboradores de los Centros de la Orden.
5. Defensa de la integridad de la creación.
La Orden de San Juan de Dios orienta su acción en la prevención, restablecimiento y promoción de la salud de las personas, en una visión holística. Sabemos que no se puede estar sano en un planeta enfermo. La protección y defensa del medio ambiente y de toda la creación, constituye un principio ético-moral que debemos considerar en nuestros planteamientos y acciones.