previamente discernido y consensuado, que se debe liderar teniendo en cuenta a todas las personas, tanto a los profesionales como sobre todo a las personas atendidas, de acuerdo a los valores y a la misión de la Orden. Ello comporta afianzarse en el respeto a la diversidad y la universalidad inclusiva.
Delegación. Participación. Asunción de roles funcionales Tenemos que trabajar con el objetivo de que cada persona adquiera todas las habilidades que sea capaz de ejercer, y pueda llevarlas a cabo de forma responsable, sea cual sea su función o lugar que ocupe en la organización. En este sentido, hay que favorecer los mecanismos de delegación responsable y trabajar con un estilo de confianza y promoción de las personas.
Política de recursos humanos / gestión de personas. La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios como organización debe demostrar abiertamente una sincera disposición a actuar de modo profesional y trasparente en las relaciones con nuestros colaboradores, a la luz de la legislación vigente, la enseñanza social de la Iglesia y la salvaguardia y protección de los derechos de las personas. En ningún caso ello debe ir en perjuicio de la protección y derechos de las personas asistidas, que son el objetivo principal de nuestros Centros.
Algunos principios relevantes en la gestión y liderazgo de personas, son los siguientes:
Profesionalidad. Dado que aspiramos a proporcionar una atención integral y nos sentimos llamados a dar una respuesta vocacional en nuestras obras, nuestra profesionalidad debe estar absolutamente fuera de toda duda y controversia. La ética de la responsabilidad conlleva garantizar una atención profesionalizada, adecuada a los medios de cada contexto. Por respeto a las personas atendidas, tenemos la obligación de seleccionar los mejores profesionales posibles (humana y técnicamente) para llevar a cabo nuestra misión.
Selección del personal y contratos de trabajo. El personal debe ser seleccionado en función de sus cualificaciones técnicas y humanas, asegurándose de que sus motivaciones, habilidades y conducta respeten los principios de la Orden y ateniéndose a los siguientes criterios contractuales:
Competencias técnicas.
Competencias humanas y relacionales.
Cualidades éticas.
Relaciones con nuestros colaboradores. Teniendo en cuenta que la persona humana es el elemento fundamental de toda nuestra organización, debemos asegurarnos de que la gestión de los recursos humanos se diseñe para motivar y no desmotivar, para atraer, promover e integrar a las personas con las que trabajamos, de forma coherente con sus necesidades y los propósitos de nuestros Centros, siempre basados en los criterios de justicia social.