profundamente marcada por su sentido carismático de respeto, atención y promoción de la persona, en cualquiería de sus circunstancias. Las situaciones cada vez más habituales de demencia y enfermedades neurodegenerativas nos llevan a prestar una especial atención al respeto de la dignidad, la protección y los derechos de estas personas.
- Personas víctimas de abuso. Uno de los problemas de mayor actualidad es el abuso de menores y adultos en situación de mayor vulnerabilidad, que puede presentarse como abuso y/o maltrato físico, psicológico y sexual. En lo que respecta a los Centros de la Orden, un tipo particular de abuso es el de naturaleza institucional. Todos los tipos de abuso enumerados anteriormente pueden potencialmente producirse en instituciones hospitalarias. La Orden ha elaborado una serie de pautas para la prevención y el tratamiento de este tema, instando a las Provinciais a disponer de protocolos específicos, acordes a los criterios y pautas descritos. «Las Obras de la Orden deben ser espacios seguros para todos y, en especial, para las personas más vulnerables» (Cap. General, 2019).
- Mujeres con mutilación genital. Además del daño físico que comporta, hay que considerar el daño psicológico que esta práctica provoca en las mujeres, expresado muchas veces en formas de abandono, desmotivación y sumisión femenina. Por lo tanto, además de su firme condena y denuncia social, debe prestarse especial atención a la atención sanitaria de las mujeres que las han sufrido, ofreciéndoles una acogida adecuada y un correcto apoyo social y psicológico.
- Migrantes y personas sin hogar. Las respuestas de la Orden hacia estas personas, son, y pueden ser, muy diversas, sugeridas por una creatividad de quienes saben escuchar el «grito» de la desigualdad y las sugerencias del Espíritu. Salir al encuentro de la realidad y las necesidades de estas personas permite dar respuestas concretas y adecuadas a la situación social de cada país. Tal vez, a pesar de la brecha de muchos siglos, el escenario de esta «humanidad sufriente» es muy similar al que tuvo ante sí San Juan de Dios. Por ello, todo tipo de intervención hacia ellos (material, hotelera, sanitaria, psicosocial, laboral, etc.) está en la línea de una continuidad carismática, en la que la persona y su inclusión social son el principal criterio de referencia.
- Víctimas de la trata de personas. Entre las formas de esclavitud modernas está también el tráfico de personas, con frecuencia destinadas a la prostitución, a la extracción de órganos, a usos bélicos, al narcotráfico, a trabajos forzados, etc. A menudo son los menores quienes sufren este tipo de trata. La Orden se siente sensibilizada y atenta para la atención a estas personas. Tiene en consideración la dimensión de protección, defensa y amparo de las mismas, con el fin de salvaguardar su dignidad, promover la posibilidad de un futuro seguro y prevenir su entrada en un círculo de abuso y explotación.