en conflicto con sus propias creencias, no es lo que usted habría elegido personalmente o es menos conveniente para usted.
La IP debe compartir sus preferencias y participar en el proceso de toma de decisiones sobre dónde vivirán, en la medida de lo posible. Al tomar una decisión sobre dónde vivirá la IP, es su deber encontrar el entorno menos restrictivo que satisfaga sus necesidades. Por ejemplo, esto significa que la IP no debe ser internada en un asilo u hogar para personas de la tercera edad si le es posible continuar viviendo de forma independiente con la ayuda de servicios como limpieza doméstica, preparación de comidas y apoyo para el cuidado personal en su hogar.*** Los temas a considerar al tomar una decisión sobre la vivienda incluyen:
Si bien no existe un requisito específico en cuanto al número o la frecuencia de las visitas a la IP, se le recomienda que lo haga al menos una vez al mes. Hay ciertos eventos que pueden requerir visitas adicionales, incluyendo cuando se necesite tomar decisiones relacionadas con la salud u observar nuevos comportamientos o inquietudes identificadas por los proveedores de servicios.
Al visitar a la IP con frecuencia, conocerá cómo acostumbra ser su salud, estado de ánimo y comportamiento. Esto le permitirá identificar cualquier cambio en estas áreas que pueda ser motivo de preocupación. Pasar tiempo con la IP también le permitirá comprender mejor sus necesidades y deseos para poder tomar la mejor decisión posible en su nombre. Además, deberá comunicarse con los proveedores de servicios con frecuencia y tomar nota de cualquier signo de posible negligencia o abuso durante sus visitas a la IP, y en su comunicación con los proveedores de servicios. Puede encontrar más información sobre el abuso a personas mayores en Identificación y respuestas al abuso a personas mayores.